Blog de Pareto El día en que Smith, Keynes y Marx intentaron fundar un startup

El día en que Smith, Keynes y Marx intentaron fundar un startup

by Rodolfo Peña

En muchas filosofías se enfatiza el equilibrio, la imparcialidad y la observación desapegada como estados óptimos. Este pensamiento parece validarse con la Historia, donde las doctrinas extremas, si bien con frecuencia generan grandes pasiones, eventualmente han fracasado o han tenido que moverse hacia algún punto intermedio. En esa visión, ninguna ideología tiene la verdad absoluta.

Sobre ese aspecto, la obra magistral del influyente economista Joseph Schumpeter, Historia del Análisis Económico, emerge una destacable reflexión sobre los contrastes entre las diversas ideologías y doctrinas económicas que han ido tomando forma a lo largo del tiempo. Con frecuencia, esos contrastes desatan debates acalorados que ganan intensidad debido a la conjunción de intereses científicos con motivaciones políticas y conflictos en la distribución de recursos. Eso me lleva a recordar la aventura protagonizada por Adam Smith, John Maynard Keynes y Karl Marx, cuando se encontraron por casualidad en una cafetería de la ciudad, en alguna tarde de algún año imaginario.

Entre sorbos de café y galletas, tras la inevitable discusión amistosa sobre sus teorías económicas, la conversación llevó a la idea de unir fuerzas en un emprendimiento que sugirió uno de ellos que ahora no recuerdo. El plan era simple: aplicar sus teorías en un proyecto empresarial. Por unanimidad, Adam Smith sería el CEO, mientras que Keynes se encargaría de la estrategia económica y Marx, por razones comprensibles, gestionaría la distribución de recursos. Bautizaron a su compañía como “Econo Co.” y la presentaron en una conferencia ante economistas y líderes financieros internacionales.

Sin embargo, desde el principio, se encontraron con desafíos significativos, comenzando por el hecho de que los detalles del plan operativo para los primeros tres meses desde el inicio de las operaciones no lograron consenso entre la junta directiva. Por un lado, Smith abogaba por una dirección estratégica que se centrara en la especialización de cada empleado en una parte específica de la producción, confiando en que sus intereses personales de ascenso y mayor rentabilidad impulsaran una mejora en su propia productividad. En contraste, Keynes subrayaba la necesidad crucial del direccionamiento de los directivos, mediante fondos corporativos que permitieran mantener el empleo en momentos de menor demanda. Por su parte, Marx estaba empeñado en una distribución igualitaria de los recursos y defendió un plan de homogenización salarial.

La situación generó confusión. Cada uno de los directivos parecían aferrarse a su enfoque, sin considerar las propuestas de los demás por lo cual decidieron turnarse en la administración del negocio. En el primer semestre, intentaron aplicar el laissez faire de Smith, pero la feroz competencia interna generó caos y desorden en la cadena de producción. En el segundo semestre, siguiendo a Keynes, intentaron controlar la situación mediante el fortalecimiento del programa “Empleo seguro”, pero, aunque inicialmente hubo avances en la productividad, eventualmente la nómina pareció tender al descontrol, lo que resultó en gastos insostenibles y en declive de la productividad. Finalmente, en el tercer mes, el programa de “salarios y justicia” solo condujo a conflictos internos y a una disminución de la motivación entre los empleados, ya que algunos percibieron la redistribución como una limitación a sus esfuerzos individuales.

Tras un par de años de desastres, Econo Co. colapsó. Yo, que para bien o para mal estuve entre sus empleados, me quedé con dos lecciones. La primera lección es que, en un mundo complejo, ningún enfoque brindará todas las respuestas, y la flexibilidad parece ser parte inevitable de un buen diseño de política. La segunda lección es que la Economía, que una vez fue bautizada como ciencia lúgubre, puede en realidad ser algo divertida. Esa convicción me llevó a compartir esta moraleja, basada en una aventura de la que imaginariamente fui testigo.

Rodolfo Peña

Rodolfo Peña es economista del Grupo de Consultoría Pareto. Es egresado de Economía del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) y realiza estudios de Ingeniería de Datos.